
Cómo controlar la temperatura adecuada para el vidrio serigrafiado
El problema es que el proceso de serigrafía y el de templado son procesos que, en realidad, se oponen entre sí. Se necesita una gran cantidad de calor para hacer que el vidrio sea seguro y resistente, pero ese mismo calor puede dañar la tinta utilizada. Un error en el control de la temperatura puede hacer que las líneas impresas se vuelvan borrosas o que los colores cambien. Es un verdadero problema.
La clave está en cómo manejar el calor infrarrojo.
Mantener la tinta intacta
La mayoría de los hornos convencionales aplican demasiado calor sobre la superficie del vidrio. Para cuando el centro del vidrio llega a la temperatura adecuada, la superficie ya está demasiado caliente, lo que provoca que la tinta se dañe.
Para evitar esto, se utilizan lámparas de infrarrojos de onda corta. Estas lámparas calientan el vidrio desde adentro, lo que permite que el vidrio alcance su punto de ablandamiento sin que el diseño impreso se deteriore.
Pero no se puede aumentar demasiado la intensidad del calor. Si se calienta el vidrio demasiado rápido, la tinta literalmente hierve. Si se hace demasiado lento, se pierde tiempo y quizás no se logren los niveles de tensión adecuados para que el vidrio sea seguro. Es un equilibrio delicado.
Manejo del calor
Las lámparas de infrarrojos de alta potencia pueden completar la tarea rápidamente, pero también generan una gran carga en el sistema de refrigeración. Si los ventiladores no son lo suficientemente eficientes, el horno podría dañarse o dejar de funcionar. No es la mejor manera de pasar un martes.
Una forma mejor de manejar esto es dividiendo las zonas de calentamiento. Se puede ajustar la potencia en las zonas de precalentamiento y enfriamiento por separado. De esta manera, la tinta permanece estable, mientras que el núcleo del vidrio alcanza la temperatura adecuada para el proceso de templado.
El gran compromiso: velocidad vs. calidad
La verdad es que, generalmente, hay que elegir uno de los dos. Un proceso rápido permite producir más vidrio, pero existe el riesgo de que las líneas impresas se vuelvan borrosas. Si se quiere que los bordes sigan siendo nítidos, probablemente sea necesario reducir la intensidad de las lámparas en un 10-15%.
Claro, eso añade algo de tiempo a cada pieza procesada. Pero es la única manera de asegurarse de que el producto final tenga el aspecto deseado.